Cuba, que ya hab铆a respondido a las amenazas de Trump en reiteradas ocasiones, fue a煤n m谩s contundente al referirse a contra el expresidente R谩ul Castro, tildando la acusaci贸n de 鈥渃analla鈥. 鈥淪e trata de un acto despreciable e infame de provocaci贸n pol铆tica鈥, dijo el Gobierno cubano en un comunicado este mi茅rcoles.
En medio de la tensi贸n, la isla atraviesa una de sus peores crisis en d茅cadas, agravada por las medidas de presi贸n impuestas por Estados Unidos. Una situaci贸n que, de prolongarse, podr铆a terminar generando una oleada migratoria con su concebido impacto en la pol铆tica interna estadounidense.
El cruce de declaraciones demuestra que Cuba sigue siendo un pendiente en la pol铆tica exterior estadounidense y su inter茅s por tener entre sus manos la llamada 鈥淟lave del Caribe鈥, un asunto que no es nuevo y que no se origin贸 en la era Trump.
En medio de esas presiones, el Gobierno del presidente prometi贸 abrir el pa铆s a la inversi贸n privada y anunci贸 reformas para permitir que la di谩spora cubana invierta en la Isla.
El Gobierno de Trump ha dicho que eso no es suficiente y cuando habla de un cambio de r茅gimen, enseguida 鈥渟e traba el paraguas鈥, lo que significa en el argot popular cubano que el asunto est谩 complicado o no tiene soluci贸n.
Han pasado casi 70 a帽os desde el triunfo de la revoluci贸n cubana que encabez贸 Fidel Castro y la isla parece detenida en el tiempo. Ni la crisis de los misiles en octubre de 1962, ni la ca铆da de la Uni贸n Sovi茅tica, ni la inesperada crisis del suministro de petr贸leo ante la captura del depuesto presidente de Venezuela, Nicol谩s Maduro, han cambiado su rumbo pol铆tico.
Ni siquiera logr贸 un cambio la muerte de Fidel Castro, su l铆der hist贸rico, que fue vista por muchos, especialmente por la di谩spora cubana, como el final de una era y el principio de una apertura hacia la democracia.
Lo que Donald Trump haga con Cuba sigue siendo una inc贸gnita. A principios de a帽o dijo que el r茅gimen caer铆a por s铆 solo y lo calific贸 como un estado fallido. Despu茅s insinu贸 que ambos gobiernos manten铆an abiertos canales de di谩logo. Por 煤ltimo, sorprendi贸 a todos cuando dijo: 鈥淧odr铆amos pasar por Cuba una vez que finalicemos con Ir谩n鈥, una frase que encendi贸 las alarmas pocos meses despu茅s de la intervenci贸n en Venezuela. Y hace apenas dos d铆as, escal贸 la tensi贸n con la como uno de los presuntos responsables del derribo de aviones de la organizaci贸n de exiliados cubano-estadounidenses Hermanos al Rescate en 1996.
El inter茅s por Cuba se remonta a principios del siglo XIX, cuando Estados Unidos la consider贸 como un punto estrat茅gico en el Caribe y una extensi贸n de su zona de influencia, por lo que busc贸 la forma de compra o controlar la isla que, en aquel entonces, era colonia espa帽ola.
Fue hasta 1898 que ese objetivo se materializ贸, al intervenir directamente en la guerra contra Espa帽a. Tres a帽os despu茅s, con el fin del conflicto armado, Washington condicion贸 el futuro pol铆tico y econ贸mico de la isla a trav茅s de la llamada Enmienda Platt.
La reforma le otorgaba el derecho, entre otras cosas, a intervenir en el pa铆s y a comprar tierras para construir instalaciones militares, como la base naval de Guant谩namo, en el oriente del pa铆s y que sigue todav铆a hoy bajo control de Estados Unidos.
Durante d茅cadas, hubo una fuerte penetraci贸n estadounidense en la isla, al tiempo que los gobiernos locales en turno, que garantizaban la protecci贸n de sus intereses, crearon una profunda dependencia econ贸mica con el vecino del norte.
Todo eso cambi贸 con la revoluci贸n de 1959. Castro no solo lleg贸 al poder, centrales azucareros, hoteles de lujo, ferrocarriles y la compa帽铆a cubana de electricidad, en su mayor铆a, de capital privado estadounidense y adopt贸 un modelo socialista, apoyado por la Uni贸n Sovi茅tica que se convirti贸, hasta 1991, en su principal aliado.
Despu茅s del 59, muchos de los due帽os de los negocios nacionalizados por Castro se fueron a vivir a Miami, Florida, mientras que el Gobierno de Estados Unidos impuso un embargo a la Isla y tambi茅n apoy贸, de manera indirecta, la fallida invasi贸n de Bah铆a de Cochinos en abril de 1961 con exiliados cubanos, que buscaron derrocarlo.
Conforme pas贸 el tiempo, la alianza de Cuba con la Uni贸n Sovi茅tica y China se fortaleci贸, no solo en el plano econ贸mico, sino tambi茅n militar, convirtiendo a la isla en una amenaza estrat茅gica para el vecino del norte. Ya desde la crisis de los misiles, el momento de mayor tensi贸n durante la Guerra Fr铆a, hab铆a quedado claro que la isla se podr铆a convertir una especie de 鈥減ortaviones natural鈥 anclado frente a la costa sur de la Florida.
Hoy las circunstancias son otras, pero esa cercan铆a geogr谩fica sigue siendo motivo de preocupaci贸n para Washington, sobre todo, ante un mundo que se encamina hacia una intensa competencia entre grandes potencias.
Hist贸ricamente, el voto cubanoamericano ha sido decisivo para determinar el triunfo republicano en Florida, uno de los estados que m谩s votos electorales aporta al pa铆s y donde naci贸, por cierto, el actual secretario de Estado, Marco Rubio, hijo de inmigrantes cubanos.
Trump lleg贸 a utilizar el tema de Cuba durante sus campa帽as para ganar simpatizantes dentro de ese electorado en la Florida y, cuando lleg贸 por primera vez a la Casa Blanca, endureci贸 su pol铆tica hacia la Isla y ech贸 abajo el acercamiento con Cuba, el llamado 鈥渄eshielo鈥, logrado por el expresidente Barack Obama.
A eso se suma el 鈥渓obby cubano鈥, fundado, en gran parte, por esos exiliados cuyos negocios fueron expropiados tras la revoluci贸n cubana. Su influencia en los c铆rculos pol铆ticos de Washington sigue siendo poderosa, sobre todo, en temas como sanciones econ贸micas contra Cuba o demandas de indemnizaciones por propiedades confiscadas, un tema que a煤n sigue abierto.
Cuba fue foco permanente de tensiones entre Washington y aquellos pa铆ses de Am茅rica Latina, que vieron en la isla un modelo pol铆tico a seguir. Y aunque cada vez son menos los que simpatizan con el r茅gimen en la regi贸n, ese tema todav铆a le resulta inc贸modo a Washington.
Pero, adem谩s, no hay que pasar por alto los intereses econ贸micos. El pa铆s posee recursos estrat茅gicos como el n铆quel, esencial para la fabricaci贸n de bater铆as y tecnolog铆a moderna. Y, en un mundo que se mueve hacia la electrificaci贸n, tener una de las mayores reservas de ese mineral en el planeta no es poca cosa.
Adem谩s, hay empresarios estadounidenses que ven en la isla un mercado en potencia. Cuba lleg贸 a ser uno de los mayores exportadores de az煤car del mundo, teniendo como su principal comprador a Estados Unidos. Tambi茅n el tabaco cubano, el famoso 鈥淗abano鈥 hecho a mano, es de los m谩s reconocidos y codiciados entre los fumadores del mundo.
Todo esto explica por qu茅 Cuba, con el paso del tiempo, sigue siendo una especie de obsesi贸n para su poderoso vecino, con el que mantiene una relaci贸n marcada por c谩lculos estrat茅gicos, tensiones ideol贸gicas y disputas pol铆ticas que no se resuelven.
The-CNN-Wire
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