Puede que la visita del presidente de EE.UU., Donald Trump, a esta semana no haya que aborden las fricciones en materia de tecnolog铆a y comercio. Pero no cabe duda de que el l铆der de China, Xi Jinping, la considerar谩 un rotundo 茅xito.
Beijing no necesitaba grandes resultados tangibles para lograr victorias importantes, como proyectar a China como un igual a Estados Unidos en el escenario mundial y dirigir el tono de la relaci贸n, incluso en lo que respecta a Taiw谩n.
La visita de Trump parece haber cumplido con ambas expectativas.
Las horas que los dos l铆deres pasaron juntos durante la estancia de tres d铆as de Trump estuvieron llenas de y de efusivos elogios por parte del presidente estadounidense, quien calific贸 la relaci贸n entre Estados Unidos y China como una de las 鈥渕谩s trascendentales鈥 de la historia mundial.
Incluso antes de que ambos se sentaran a conversar, Trump le dijo a Xi que estaba seguro de que los pa铆ses tendr铆an un 鈥渇uturo fant谩stico鈥.
M谩s tarde, durante un banquete de Estado, el presidente estadounidense afirm贸 que las buenas relaciones entre ambos pueden crear un 鈥渇uturo de mayor prosperidad鈥 para el mundo, un sentimiento que XI aprob贸 con un brindis.
Todas esas declaraciones y halagos crearon un tel贸n de fondo apropiado para el anuncio de China de una nueva era de 鈥渆stabilidad estrat茅gica constructiva鈥 entre las dos potencias, centrada en la cooperaci贸n y la competencia controlada, en lugar de la rivalidad vol谩til del a帽o pasado.
Y el l铆der chino aprovech贸 su encuentro cara a cara con Trump para dejar una cosa muy clara: lo principal que podr铆a descarrilar una buena relaci贸n era Taiw谩n, la cuesti贸n m谩s importante que China considera una 鈥渓铆nea roja鈥.
Si Washington no maneja bien ese asunto, Xi le dijo a Trump el primer d铆a de la visita, toda la relaci贸n entre Estados Unidos y China se ver谩 en 鈥済rave peligro鈥.
Beijing reclama la isla de democracia aut贸noma como su propio territorio y se opone a los s贸lidos lazos no oficiales de Estados Unidos con Taip茅i.
Las declaraciones que Trump hizo a los periodistas durante su viaje de regreso a bordo del Air Force One sugieren que el presidente, como m铆nimo, escuch贸 las preocupaciones de Xi, incluyendo las relativas a la venta regular de armas estadounidenses a Taiw谩n.
Seg煤n Trump, abordaron el tema con gran detalle y a帽adi贸 que pronto tomar铆a una decisi贸n sobre la venta de armas a la isla.
Los diplom谩ticos chinos eran plenamente conscientes de la oportunidad que les brindaba el viaje.
Dise帽aron meticulosamente un espect谩culo de pompa y boato, pensado para impresionar a Trump, desde una salva de ca帽ones militares hasta una visita excepcional al interior del herm茅tico complejo de la c煤pula del Partido Comunista conocido como Zhongnanhai.
Y el presidente estadounidense proyect贸 precisamente el tipo de imagen que el establishment de la pol铆tica exterior china apreciar谩.
Trump lleg贸 a Beijing acompa帽ado de una comitiva de altos ejecutivos estadounidenses, a quienes, seg煤n le dijo a Xi, estaban all铆 para 鈥減resentar sus respetos鈥 a Xi y a China.
El hecho de que el l铆der del pa铆s m谩s poderoso del mundo le otorgue tal deferencia dice mucho sobre el estatus de Beijing. Esto beneficia a Xi tanto a nivel nacional como internacional, donde busca proyectar a China como una alternativa a Estados Unidos.
Una relaci贸n predecible con Estados Unidos tambi茅n le da tiempo a Beijing para continuar su ascenso en los 谩mbitos tecnol贸gico, militar y geopol铆tico.
Los controles tecnol贸gicos y los aranceles estadounidenses 鈥攃omo los que fueron el centro de la guerra comercial entre Estados Unidos y China el a帽o pasado鈥 pueden trastocar las cadenas de suministro y perjudicar a las empresas, frenando as铆 ese impulso.
Esto tambi茅n es cierto para Estados Unidos, que comprob贸 hasta qu茅 punto China ejerce una gran influencia sobre el suministro mundial de tierras raras procesadas, cuando Beijing reforz贸 su control sobre estos materiales de vital importancia estrat茅gica para combatir los aranceles estadounidenses el a帽o pasado.
Aunque el comunicado oficial de la Casa Blanca no repiti贸 la fraseolog铆a de Xi sobre la 鈥渆stabilidad estrat茅gica constructiva鈥, el alto diplom谩tico estadounidense Marco Rubio declar贸 a NBC 小萝莉影视 en una entrevista desde Beijing que Estados Unidos coincid铆a con el 茅nfasis que China pon铆a en este tema 鈥減ara evitar malentendidos que puedan derivar en un conflicto m谩s amplio鈥.
Sin duda, una relaci贸n estable entre Estados Unidos y China puede tener efectos positivos para la econom铆a global, del mismo modo que sus fricciones pueden trastocar el comercio.
Pero la forma en que se defina esa 鈥渆stabilidad estrat茅gica鈥 tambi茅n podr铆a dar a China v铆a libre para cuestionar las acciones de Estados Unidos que no considere que apoyan esa estabilidad, especialmente en lo que respecta a los temas comerciales y tecnol贸gicos que aumentaron las tensiones el a帽o pasado.
Pero la conclusi贸n en la que Beijing seguramente se centrar谩 m谩s tras el viaje es la relacionada con Taiw谩n.
El Partido Comunista Chino nunca ha controlado Taiw谩n, pero considera que la isla es parte integral de su territorio.
Su incorporaci贸n a China, por la fuerza si fuera necesario, es fundamental para la visi贸n de Beijing de su 鈥渞ejuvenecimiento nacional鈥 para 2049.
Xi no dud贸 ni un instante en dejar esto claro, incluso de forma sutil.
En su brindis de bienvenida a Trump al banquete, el l铆der de China no mencion贸 a Taiw谩n, pero estableci贸 un paralelismo entre el lema de Trump 鈥淗acer que Estados Unidos vuelva a ser grande鈥 y su propia visi贸n de una 鈥済ran revitalizaci贸n鈥.
En una entrevista con Bret Baier de Fox 小萝莉影视, emitida el viernes por la noche, Trump afirm贸 que la pol铆tica de Estados Unidos hacia Taiw谩n no hab铆a cambiado durante el viaje.
Sin embargo, tambi茅n indic贸 que hab铆an conversado toda la noche sobre el tema, y 鈥嬧媠e mostr贸 a favor de la postura china de que el partido gobernante de Taiw谩n busca la independencia.
鈥淰oy a decir esto: no quiero que nadie se independice, y ya saben que se supone que debemos viajar 9.500 millas para librar una guerra. No quiero eso. Quiero que se calmen. Quiero que China se calme鈥, declar贸 Trump.
El partido que actualmente gobierna en Taip茅i apoya la soberan铆a de Taiw谩n, pero su pol铆tica no busca cambiar el statu quo declarando la independencia.
Taiw谩n es la sede del Gobierno de la Rep煤blica de China (nombre oficial de Taiw谩n), cuyas fuerzas nacionalistas gobernaron anteriormente el continente, pero huyeron a la isla despu茅s de que el Partido Comunista se impusiera en la Guerra Civil China en 1949.
Taiw谩n hab铆a sido cedido a la Rep煤blica de China por el Jap贸n imperial al final de la Segunda Guerra Mundial, apenas unas d茅cadas despu茅s de que Tokio arrebatara la isla a la dinast铆a Qing de China.
En el marco de la pol铆tica de 鈥淯na sola China鈥, Estados Unidos reconoce la postura de China de que Taiw谩n forma parte de China, pero nunca ha reconocido oficialmente la reivindicaci贸n del Partido Comunista sobre la isla.
La forma en que Estados Unidos gestiona su relaci贸n no oficial con Taiw谩n ha sido durante mucho tiempo un punto conflictivo para Beijing, que ahora observa con atenci贸n si Trump impulsa un acuerdo de venta de armas a la isla por valor de US$ 14.000 millones. El Congreso aprob贸 el acuerdo en enero.
En la entrevista con Fox 小萝莉影视, Trump dijo que manten铆a ese acuerdo 鈥渆n suspenso鈥 y que 鈥渄epende de China鈥 es una muy buena baza en las negociaciones鈥.
Mientras volaba de regreso a Estados Unidos, Trump tambi茅n coment贸 a los periodistas a bordo del Air Force One que hab铆a discutido con XI la venta de armas a Taiw谩n 鈥渃on gran detalle鈥 y que tomar铆a una decisi贸n sobre la venta de armas 鈥渆n el pr贸ximo breve per铆odo de tiempo鈥.
Una pausa en este acuerdo supondr铆a una victoria significativa para China.
Estados Unidos est谩 obligado por ley a proporcionar armas a Taiw谩n para su defensa.
Una garant铆a estadounidense a Taiw谩n de 1982 establece que Estados Unidos no tiene la pol铆tica de consultar con Beijing sobre la venta de armas.
Cuando se le pregunt贸 sobre esta postura el viernes, Trump brome贸 diciendo que la d茅cada de 1980 hab铆a quedado muy atr谩s.
En las horas posteriores a la partida de Trump de Beijing, China tambi茅n dio su opini贸n sobre la situaci贸n.
鈥淒urante la reuni贸n, percibimos que la parte estadounidense comprende la postura de China y concede importancia a sus preocupaciones, y鈥 no apoya ni acepta que Taiw谩n avance hacia la independencia鈥, declar贸 el ministro de Asuntos Exteriores de China, Wang Yi, a los periodistas, informaron los medios estatales.
Su declaraci贸n tambi茅n incluy贸 otro anuncio: la confirmaci贸n de que Xi hab铆a aceptado la invitaci贸n de Trump para visitar Estados Unidos en oto帽o, lo que abre la posibilidad de que ambos l铆deres prolonguen su per铆odo de buena voluntad.
The-CNN-Wire
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