Venezuela ya estaba devastada mucho antes de que dos terremotos consecutivos sacudieran el pa铆s el mi茅rcoles pasado.
Los efectos de m谩s de una d茅cada de y son evidentes en el Hospital Infantil Dr. Jos茅 Manuel de Los R铆os en Caracas, donde la Dra. Hun铆ades Urbina-Medina solo puede atender a cuatro ni帽os a la vez en la unidad de cuidados intensivos.
鈥淎ntes pod铆amos recibir hasta 10 pacientes en la UCI鈥, declar贸 Urbina-Medina. 鈥淧ero desde hace al menos 10 a帽os, no tenemos suficiente personal, no tenemos suficientes medicamentos, no tenemos suficientes respiradores mec谩nicos鈥.
Una de las cuatro pacientes que reciben tratamiento es una ni帽a de 12 a帽os que qued贸 sepultada bajo varios pisos de un edificio derrumbado. Sufre un dolor insoportable y presenta numerosas lesiones que ponen en peligro su vida.
Aproximadamente 100 ni帽os han recibido atenci贸n m茅dica en otras 谩reas del hospital desde la semana pasada, una fracci贸n de los heridos en los terremotos.
El Gobierno venezolano ha actualizado la cifra de v铆ctimas de los sismos de forma gradual. Actualmente, asciende a m谩s de 1.700 muertos y m谩s de 5.000 heridos.
Sin embargo, el ha indicado que existe una alta probabilidad de que los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 hayan causado la muerte de decenas de miles de personas.
Quiz谩s nunca sepamos la cifra real. Cuando una tragedia similar azot贸 , el Gobierno nunca public贸 un balance oficial de fallecidos.
El Gobierno ha extendido el cierre de escuelas, y la informaci贸n preliminar indica que solo en Caracas 432 colegios han sufrido da帽os.
Algunos centros que no resultaron da帽ados se encuentran entre los edificios que se utilizan como refugios temporales para los miles de desplazados.
Urbina-Medina declar贸 a CNN que ning煤n hospital en Venezuela estaba preparado para una emergencia de la magnitud de los dos terremotos de la semana pasada.
鈥淣ing煤n hospital en Venezuela est谩 preparado para afrontar el d铆a a d铆a鈥, afirm贸 Urbana-Medina. 鈥淧ero con esta cat谩strofe, la situaci贸n es a煤n peor porque no tenemos suficientes medicamentos, personal ni equipo aqu铆 en Venezuela鈥.
Antes de los terremotos, el Gobierno defend铆a las deficiencias a las sanciones impuestas por Estados Unidos.
Otros m茅dicos que hablaron con CNN expresaron quejas similares.
Muchos hospitales est谩n da帽ados, afirm贸 el Dr. Andr茅s Cortiz, voluntario de Healing Venezuela, una organizaci贸n ben茅fica brit谩nica que brinda atenci贸n m茅dica gratuita en el pa铆s.
Cortiz indic贸 que se han visto obligados a cerrar, y los que permanecen abiertos est谩n saturados de pacientes y carecen de suministros b谩sicos de limpieza como lej铆a y desinfectante.
Otros problemas son anteriores al terremoto. A medida que Venezuela se ha hundido en una crisis cada vez mayor durante la 煤ltima d茅cada debido a la mala gesti贸n del Gobierno socialista y las severas sanciones econ贸micas estadounidenses, Urbana-Medina ha visto a muchos profesionales m茅dicos cualificados abandonar el pa铆s en busca de mejores oportunidades en el extranjero.
Esta misma fuga de cerebros ha afectado a las escuelas venezolanas, que ya sufr铆an una grave escasez de docentes antes del terremoto.
Otros profesionales sanitarios se han visto obligados a marcharse m谩s recientemente. Poco despu茅s de que el entonces presidente Nicol谩s Maduro fuera capturado por Estados Unidos en enero, Venezuela puso fin a , que llevaba mucho tiempo en el pa铆s, interrumpiendo as铆 un recurso fundamental para las comunidades m谩s desfavorecidas.
Transcurrieron 24 horas desde los dos terremotos hasta que el hedor a muerte comenz贸 a emanar de entre las ruinas en Caracas. El olor a descomposici贸n ahora impregna los edificios derrumbados por toda la ciudad.
Es abrumador, pero no disuade a las familias de quienes a煤n permanecen atrapados bajo los escombros. Muchos han acampado al borde de los montones de hormig贸n y varillas de acero trituradas, esperando noticias de sus familiares.
Mirella Herrera es una de ellas. Ha esperado cada d铆a frente al edificio de apartamentos destruido donde viv铆a su hijo, buscando cualquier se帽al de 茅l, de su esposa y de sus hijos.
鈥淓s exasperante鈥, coment贸 entre l谩grimas. 鈥淒e la misma manera que me siento desesperada y angustiada, camino, me mantengo hidratada y me pregunto c贸mo se sentir谩n ellos. Si a煤n est谩n vivos, deben estar desesperados por salir de all铆鈥.
Cerca del lugar del siniestro hay una pizarra blanca con un plano del edificio de ocho plantas. En cada piso est谩n escritos los nombres de las familias. Tambi茅n se contabilizan los fallecidos, los rescatados y los desaparecidos.
Hasta el momento, doce personas han muerto en el edificio, tres han sido rescatadas y veinte permanecen entre las ruinas. En los 煤ltimos dos d铆as, no se ha encontrado a ninguna.
Por lo general, tras un desastre como este, los tres d铆as posteriores constituyen para encontrar supervivientes.
Los seres humanos suelen sobrevivir solo tres d铆as sin agua. Cinco d铆as despu茅s de los terremotos, Herrera afirm贸 que a煤n conserva la esperanza.
鈥淪iento que mi hijo es fuerte鈥, afirm贸. 鈥淪iento que me est谩 esperando, que sabe que estoy aqu铆 cuid谩ndolo. Por eso, no quiero rendirme鈥.
La madrugada del lunes, Venezuela amaneci贸 con otro terremoto. Fue leve, una r茅plica de magnitud 4,9, pero lo suficientemente fuerte como para que la gente saliera de sus casas y refugios temporales a las calles en pijama.
El Gobierno se apresur贸 a declarar que la r茅plica no caus贸 da帽os, pero eso no sirvi贸 de mucho consuelo.
Incluso aquellos cuyas casas no fueron destruidas la semana pasada no pueden regresar. Grietas serpentean por las paredes de muchos edificios que quedaron en pie.
En las fachadas de muchos inmuebles tambi茅n se pueden ver carteles de los expresidentes Maduro y Hugo Ch谩vez, un recordatorio de qui茅n construy贸 algunas de las viviendas de mala calidad que se derrumbaron.
Soledad Campos Aparicio, de 78 a帽os, abrazaba con fuerza a su perro mientras esperaba afuera de su edificio de apartamentos en Caracas el lunes.
El inmueble contiguo, un complejo residencial llamado La Petunia, se hab铆a derrumbado durante los terremotos, y ahora las autoridades no permit铆an que ni ella ni sus vecinos regresaran a sus hogares. Maquinaria pesada rodeaba el lugar, y los rescatistas retiraban los escombros.
Algunos municipios utilizan un sistema de sem谩foro para indicar el grado de da帽o de un edificio. El verde significa que es habitable, el amarillo que est谩 moderadamente da帽ado y el rojo que el edificio es inseguro.
鈥淓ntramos y salimos, pero no nos dejan quedarnos鈥, coment贸 Campos Aparicio a CNN. Tiene muchas ganas de volver a su apartamento. 鈥淢e ca铆, me desmay茅 y me lastim茅 las rodillas. He estado mal, pero estoy sola鈥.
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